Información:

Fundación Don Juan de Borbón.
Tel. 921 461 400.

 

Venta de entradas:

Lunes a sábados de 10,00 h a 18,00 h y domingos de 10,00 a 16,00 h.

Centro de Recepción de Visitantes
Plaza del Azoguejo.

www.turismodesegovia.com

 

Una hora antes en el lugar del concierto

 

Precio de la entrada: 10 euros.

Domingo 9 de abril. 19,00 h.

Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Zenobia Consort

Director: Rupert Damerell

Violonchelo: Iagoba Fanlo

Stabat Mater

Abrimos el concierto con el “Ave Maria” de Franz Biebl, cuyas armonías sencillas irradian una tranquilidad que crece en la segunda sección, orando por la intervención de la Virgen.
La corta vida del compositor inglés Henry Purcell nos ha dejado varias pequeñas joyas corales, como el “Hearmyprayer” (“Escucha mi oración”), compuesto para la Abadía de Westminster en 1688.
“De Profundis” (“Desde la profundidad”) de Rupert Damerell, fue compuesta para el Zenobia Consort y Iagoba Fanlo y es una obra que trata de expresar el dolor y la frustración de sentirse solo y no oído.
Antonio Lotti fue cantor, organista y finalmente maestro de Capilla de la Basílica de San Marco de Venecia. Su “Crucifixus”, normalmente cantado como obra independiente, proviene de una Misa dedicada a San Crisóforo, escrito a cuatro voces con cuerda y bajo continuo.
“Stabat Mater”, del noruego KnutNystedt, es una obra que para violonchelo y coro en que el coro canta el texto del himno, con grandes contrastes entre escritura declamatoria y disonante, con partes reflexivas y calladas. La parte virtuosa del chelo expresa el dolor y el sufrimiento de la Virgen al contemplar la agonía de su hijo en la cruz.
Empezamos la segunda parte del concierto en el Madrid de 1603 y la música compuesta por Victoria para el funeral de la Emperatriz María, para quien fuera su capellán en el Monasterio de las Descalzas durante 17 años. 
“Svyati”, del compositor inglés John Tavener, usa un texto de los ritos de los funerales en la fe ortodoxa rusa. El mismo compositor escribe que el violonchelo representa el icono de Cristo – o la figura del Sacerdote, y su línea melódica se deriva del canto bizantino. El coro y el sacerdote mantienen un diálogo en una forma parecida a la tragedia clásica griega.